Preguntas frecuentes

Por qué The Protein House
¿Por qué comprar en The Protein House y no en Amazon?

Cuando imaginamos Amazon por dentro, nos viene a la cabeza una nave inmensa.

Pasillos que no se acaban. Un catálogo infinito. Fichas de producto que parecen escritas por una máquina.

En algún punto de esa nave, una carretilla recoge tu bote de proteína entre miles iguales. Lo meten en una caja, lo suben a una furgoneta y alguien, por suerte, te lo deja en la puerta.

Llega rápido. Pero en todo ese camino, nadie te ha preguntado para qué lo necesitas.

Aquí, todo empieza con esa pregunta.

Te escuchamos: qué quieres conseguir, cómo entrenas, qué has probado ya y cómo te sentó. Con tus respuestas te recomendamos única y exclusivamente lo que necesitas, aunque a veces sea menos de lo que venías a buscar.

Sales sabiendo qué te llevas, cómo tomarlo y por qué.

Con la tranquilidad de haber acertado.

Y si mañana te surge otra duda, al otro lado no habrá un algoritmo.

Estaremos nosotros.

¿Cómo elegís los productos que vendéis?

Ningún producto llega a nuestras estanterías sin pasar antes por nosotros.

Casi nunca salimos a buscar marcas. Son ellas las que nos buscan, y lo primero que les pedimos son muestras.

Las probamos los dos: cómo se mezclan, a qué saben y cómo sientan. Cuando se trata de un suplemento que debe tener un efecto directo tras su toma, comprobamos las sensaciones que nos deja.

Si pasa esa prueba, miramos qué hay detrás de la marca: dónde fabrica, quién la dirige y cuál es su filosofía. Para nosotros, el rendimiento y la estética siempre van de la mano de la salud.

De cada diez marcas que nos ofrecen sus productos, entra más o menos una. Entra con pocas referencias, las mejores. Solo ampliamos la gama cuando el tiempo, nuestra experiencia y la de nuestros clientes lo confirman.

Cuando coges un bote de nuestra estantería, alguien ya lo ha probado antes que tú.

Nosotros.

¿Quién me va a asesorar?

Entras con una duda. A lo mejor llevas meses entrenando sin ver cambios. O tu médico te ha pedido que cuides algo y no sabes por dónde empezar.

Quien te va a escuchar es uno de nosotros dos. Siempre.

Soy Elena. Si alguna vez te ha dado reparo preguntar algo, conmigo no hace falta: después de más de diez años trabajando en tiendas de suplementación, lo he escuchado casi todo. Lo más probable es que sea yo quien te atienda, y vas a salir sabiendo qué tomar, cómo y por qué, sea cual sea tu objetivo. Y si estás embarazada, en plena lactancia, atravesando la menopausia o queriendo perder peso, vas a tener al lado a alguien que sabe acompañarte en cada uno de esos momentos.

Soy Ángel. He pasado más de diez años dirigiendo clubes deportivos, escuchando cada día a personas que empezaban a entrenar con dudas, miedos e inquietudes. Si quieres rendir más o ganar músculo de forma natural, cuidando tu salud, es el terreno que mejor conozco.

Los dos trabajamos igual: con lo que dice la ciencia y con lo que hemos visto funcionar en más de 4.000 clientes.

Y cuando vuelvas, te vas a encontrar las mismas caras.

¿Me podéis asesorar aunque compre online?

Sí. Compres en la tienda o en la web, el asesoramiento es el mismo.

Tienes nuestro WhatsApp, el 662 434 784, y nuestras redes sociales. Puedes preguntarnos lo que quieras, antes y después de comprar.

Cuando abras el paquete vas a encontrar una nota escrita a mano por nosotros, con cómo sacarle el máximo partido a lo que te llevas.

Nuestras ganas de ayudarte siempre van a pesar más que la necesidad de venderte algo. Lo que buscamos es una relación a largo plazo.

¿Vuestros precios son más caros?

Nunca ponemos un precio por encima del que recomienda la marca. Ese es nuestro límite.

Lo que no te vamos a prometer es ser siempre los más baratos. No pasamos el día vigilando si otra tienda ha bajado uno o dos euros. Preferimos dedicar ese tiempo a nuestros clientes.

Puede que alguna vez pagues un euro más por un producto que en ese momento está de promoción en otro sitio. Si ocurre, nuestro compromiso es que la ayuda que te hayamos dado valga mucho más que ese euro.

¿Esto es solo para deportistas?

Cuando abrimos en 2019, la suplementación era cosa de unos pocos: culturistas, deportistas de competición y gente con años de gimnasio que sabía exactamente lo que buscaba.

Hoy, quien entra por nuestra puerta se parece mucho más a la gente que ves por la calle.

Jóvenes que tienen su primer contacto con el gimnasio.
Familias que quieren comer mejor en casa.
Personas mayores que han empezado tarde, pero que han tenido la fuerza de voluntad de apuntarse a un gimnasio.
Quien sale del médico con la indicación de cuidar su salud cardiovascular o de corregir una carencia de vitaminas.

Y quien ya tiene un físico imponente y quiere seguir mejorando. Por aquí han pasado actores y actrices, boxeadores, competidores y deportistas de muy alto rendimiento.

Cada uno llega con una pregunta distinta. A todos les hacemos la misma: qué quieres conseguir.

No hace falta que sepas qué necesitas. Para eso estamos nosotros.

¿Qué os diferencia de otras tiendas de suplementación?

No tenemos las instalaciones más grandes de España. Aun así, aspiramos a ser una de sus mejores tiendas.

Creemos que solo hay una forma de conseguirlo: estar en el día a día de nuestros clientes, no solo el día que compran.

Los momentos en los que más falta hace alguien al lado casi nunca coinciden con una compra.

Una pérdida de grasa que se hace cuesta arriba.
Un estancamiento cuando llevas meses intentando ganar músculo.
Un resultado del médico que no esperabas.
Volver a empezar después de años sin entrenar.

En esos momentos vas a tenernos ahí: por WhatsApp, en la tienda, en nuestros vídeos, en el blog o en la newsletter.

Y detrás de todo esto hay una familia.

Nos conocimos en The Protein House a los pocos meses de abrirla. Nuestra hija ha crecido entre sus estanterías. En casa, la salud y el físico ocupan el mismo lugar que en la tienda: el centro de todo.

Cuando entras aquí, entras en nuestra casa.

Proteína
¿Para qué sirve la proteína en polvo? ¿De verdad la necesito?

La proteína en polvo sirve para cubrir tus necesidades diarias de proteína de una forma rápida, cómoda y económica.

Y lo hace con una proteína que ninguna otra supera.

La proteína del suero de la leche (whey) tiene el valor biológico más alto de todos los alimentos. El valor biológico indica cuánta de la proteína que tomas aprovecha realmente tu cuerpo. El huevo siempre se ha tomado como referencia, con un valor de 100. La whey alcanza 104.

Cada toma aporta entre 20 y 30 gramos de proteína. Sin cocinar, sin sentarte a comer y sin fregar después.

¿La necesitas? Eso solo puedes responderlo tú.

Es para ti si:

  • Quieres nutrir tu cuerpo con la proteína de mayor calidad que existe.
  • Buscas una proteína lo más limpia posible, sin apenas carbohidratos ni grasas, para nutrir tu músculo después de entrenar y contribuir al aumento de tu masa muscular.
  • Necesitas completar tus comidas en minutos, incluso en los días con la agenda más apretada.
  • Te importa el sabor: las mejores marcas han conseguido texturas y sabores impensables hace unos años.
  • Buscas algo ligero: pocas calorías, sin gluten y, en el caso de las aisladas, prácticamente sin lactosa.
  • Valoras un producto que se conserva durante meses una vez abierto, sin necesidad de frío.

No es para ti si:

  • Eres de los que dicen que lo cubren todo con su alimentación, sin haber calculado nunca cuánta proteína toman al día.
  • Llevas una vida de monje shaolín: te levantas al amanecer, meditas, entrenas y aún te queda tiempo para cocinar, pesar y preparar con calma cada una de tus comidas. Sin necesidad de mirar el reloj.
¿Cuánta proteína necesito al día?

Si has llegado hasta aquí, damos por hecho que eres deportista o estás en camino de serlo.

Para deportistas, la recomendación se sitúa entre 1,6 y 2,3 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día.

En qué punto de ese rango te sitúes depende de tu objetivo, de tu gasto diario y de tu actividad física.

  • Si estás perdiendo peso, acércate a la parte alta. En una dieta hipocalórica, una ingesta elevada de proteína ayuda a conservar la masa muscular.
  • Si estás ganando masa muscular, no es necesario llegar tan alto. Al comer más calorías, la parte baja del rango suele ser suficiente.

Si no sabes por dónde empezar, 2 gramos por kilo es un buen punto intermedio.

Una persona de 70 kilos, por ejemplo, necesitaría unos 140 gramos de proteína al día.

¿Whey concentrada o aislada: cuál elijo?

Las dos son proteína del suero de la leche. La diferencia está en cuánto se filtra. La aislada pasa por un proceso adicional que elimina casi toda la grasa y la lactosa.

Elige una concentrada (whey) si:

  • Estás empezando.
  • Buscas cubrir tu aporte diario de proteína de forma óptima.
  • Estás en una etapa de ganancia muscular.

Elige una aislada (isolate) si:

  • Tienes intolerancias digestivas, en especial a la lactosa.
  • Tu objetivo es la pérdida de grasa o de peso.
  • Sigues una dieta baja en hidratos o baja en grasas. La aislada prácticamente solo contiene proteína.

¿Y la hidrolizada?

Prácticamente no la recomendamos en ninguna ocasión.

Es una proteína que ya viene predigerida y se absorbe más rápido. Pero el proceso de hidrólisis amarga muchísimo su sabor, y tomarla puede convertirse en un sacrificio mucho mayor que tomar una aislada y, sobre todo, una concentrada.

¿Qué proteína recomendáis para empezar?

Normalmente recomendamos una proteína concentrada (whey), dado que tiene un mejor precio y necesita menos procesamiento.

Es cierto que contiene algo más de grasa y azúcar y, por lo tanto, también lactosa. Pero para alguien que empieza, y que no necesita hilar tan fino, no suele ser un problema.

Además, esa pequeña cantidad de grasa y azúcar le da una textura más cremosa y un sabor más intenso y agradable que el de una proteína aislada, y mucho más que el de una hidrolizada.

Por eso es la mejor forma de aterrizar en el mundo de las proteínas.

La excepción: si tienes intolerancia a la lactosa, mejor una aislada o una vegana. Te lo explicamos más abajo.

¿Cuándo es mejor tomar la proteína? ¿Existe la ventana anabólica?

El mejor momento es después de entrenar.

El entrenamiento genera pequeñas roturas en las fibras musculares, y la proteína aporta los aminoácidos que el músculo necesita para repararlas.

Durante años se habló de una “ventana anabólica” de apenas 30 minutos en la que había que tomarla sí o sí. Hoy sabemos que ese margen es mucho más amplio. Lo que realmente marca la diferencia es alcanzar tu proteína diaria.

Los días que no entrenes, puedes tomarla en el desayuno, a media mañana o a media tarde, especialmente si esas comidas no son muy proteicas.

Y dos matices importantes:

  1. La proteína complementa tus comidas, nunca las sustituye.
  2. Si justo después de entrenar vas a hacer una comida principal, no es el mejor momento para tomarla. Reduciría tu apetito para esa comida, que es más importante: además de proteína, te aportará el resto de nutrientes que necesitas.
¿La proteína engorda?

No por sí sola.

Una ración de proteína aporta aproximadamente entre 120 y 180 calorías. Eso supone entre un 5 y un 10 % de las calorías que tomas en un día.

Es una cantidad demasiado pequeña como para que la proteína, por sí misma, sea la responsable de que ganes peso.

Si las calorías te preocupan:

  • Elige una proteína aislada (isolate), con menos grasa y azúcar.
  • Tómala con agua en lugar de con leche.

Y antes de culpar a la proteína, revisa el resto de tu día.

¿Con agua o con leche?

Con agua.

Por dos motivos:

  • Se asimila más rápido. La leche ralentiza la digestión, y la proteína tarda más en aprovecharse.
  • Aporta menos calorías.

Eso no significa renunciar a la leche. El día que te apetezca un batido más completo o una receta más elaborada, con leche ganarás textura y sabor.

Para que esté en su mejor punto, tómala con agua fría. En invierno, a temperatura ambiente también está perfecta.

Y un último consejo: prepárala justo antes de tomarla. Si la dejas varias horas cerrada en el vaso mezclador, pierde sabor y textura, y puede coger mal olor.

¿Qué sabor me recomendáis?

Nuestro favorito es la vainilla.

Combina un sabor dulce con un porcentaje de proteína alto, y necesita menos ingredientes añadidos.

Eso sí, no todas las vainillas están a la misma altura. Es un sabor sencillo solo en apariencia y, precisamente por eso, delata cualquier defecto. Las que encontrarás en nuestra tienda son las que elegimos después de probarlas nosotros mismos.

Además, es el sabor más versátil. Puedes añadirle cacao puro si te apetece chocolate, o incorporarla a un batido de frutas sin esconder su sabor. En muchos casos, incluso lo realza.

El más vendido, con diferencia, es el chocolate. Y tiene sentido: es el sabor más seguro. Muy mal tienen que hacerse las cosas para que una proteína de chocolate no esté buena.

En formatos grandes, apuesta por lo clásico: vainilla, chocolate, cookies, fresa o neutro.

Los formatos pequeños son el lugar perfecto para descubrir sabores diferentes. Choco mocca coffee, coco o chocolate blanco son algunos de nuestros favoritos: sabores con personalidad, pensados para disfrutarlos en un bote de menor tamaño.

¿Y el neutro?

Su protagonismo irá en aumento.

Cada vez más personas buscan alimentarse de la forma más natural posible, y el neutro es la proteína en su forma más pura: sin aromas, sin edulcorantes y con muy pocos ingredientes. Lo que pagas es, casi en su totalidad, proteína.

Exige algo más de adaptación, sobre todo con agua. Con leche o bebida de avena, en cambio, pasa prácticamente desapercibida. Y se integra en cualquier receta: batidos de fruta, avena, tortitas o cremas.

Y, como no lleva nada que la endulce, eres tú quien decide cuánto dulzor añadir y con qué.

¿Qué proteína tomo si tengo intolerancia a la lactosa?

Nuestra recomendación es una proteína aislada (isolate).

Su proceso de filtración elimina casi todo el azúcar y, con él, casi toda la lactosa. Para nosotros, no hay mejor opción. Aunque también es la más exigente para el bolsillo.

Si buscas algo más económico, existe una alternativa: la whey con lactasa. La lactasa es la enzima que descompone la lactosa y facilita su digestión, la misma que se utiliza en la leche sin lactosa. Es una buena opción, aunque parte de una cantidad de lactosa mayor que la de una aislada.

Ahora bien, la intolerancia a la lactosa, el azúcar de la leche, no es lo mismo que la alergia a la proteína de la leche.

Si tienes alergia o intolerancia a la proteína de la leche, cualquier whey queda descartada, también la aislada.

En ese caso, la mejor opción es una proteína vegana: de arroz, guisante, soja o, cada vez más, de levadura. Te hablamos de ella más abajo.

¿Por qué me hincha o me sienta mal la proteína?

Normalmente, por la lactosa.

Las proteínas concentradas contienen algo de lactosa, y si eres sensible a ella, lo notarás en forma de hinchazón o pesadez. Si además la tomas con leche, sumas todavía más.

El segundo motivo suelen ser algunos edulcorantes, sobre todo los polioles, como el sorbitol o el maltitol, que pueden provocar gases. Ninguna de nuestras proteínas los lleva.

También pueden influir los espesantes y las fibras añadidas para mejorar la textura, o simplemente tomar una ración grande demasiado rápido.

Qué puedes hacer:

  • Pásate a una proteína aislada (isolate), con apenas lactosa.
  • Tómala con agua en lugar de con leche.
  • Elige proteínas con menos ingredientes, o directamente una neutra.
  • Empieza con media ración y bébela con calma.

Si aun así las molestias continúan, consúltalo con un profesional de la salud.

¿La proteína vegana es igual de buena?

En valor biológico y en aminograma, es decir, en el perfil de aminoácidos que la componen, no. La proteína de la leche sigue siendo más completa y más eficiente.

Pero eso no le quita valor.

La proteína vegana siempre ha tenido defensores y detractores. Y ni lo bueno es tan bueno, ni lo malo es tan malo.

Obtener proteína del arroz o del guisante es más complejo que obtenerla de la leche: se necesita más materia prima para conseguir menos proteína. Eso la hace menos eficiente, pero no peor opción.

Para quien no puede o no quiere consumir productos de origen animal, es una ayuda fabulosa en su día a día.

Nuestra recomendación: si puedes tomar leche, elige una proteína láctea. Si no puedes, por intolerancia o por convicción, una buena proteína vegana es una excelente opción.

¿Qué proteína vegana recomendáis?

Depende de lo que busques.

Si buscas el mayor aporte proteico, una que combine soja, arroz y guisante. Cada fuente tiene carencias en algunos aminoácidos, pero juntas se complementan y ofrecen un aminograma mucho más completo.

La proteína de levadura es la gran alternativa. Tiene un aminograma muy completo, unos valores nutricionales excelentes y consigue algo que a la mayoría de proteínas vegetales les cuesta: una textura muy parecida a la de un batido de leche.

La combinación de arroz y guisante es también una muy buena opción, especialmente si ya consumes soja con frecuencia en tu alimentación y prefieres variar las fuentes.

También encontrarás proteínas veganas con quinoa o bayas de goji. Suelen aparecer en una proporción menor, más como complemento que como fuente principal de proteína.

¿Por qué ha subido tanto el precio de la proteína?

Porque la proteína de suero no se fabrica: se obtiene al hacer queso.

De cada 10 litros de leche sale aproximadamente un kilo de queso y unos 9 litros de suero. Y ese suero contiene menos de un 1 % de proteína. Hace falta muchísima leche para obtener un solo bote.

Esto tiene una consecuencia directa: la cantidad de proteína disponible depende de cuánto queso se produce, no de cuánta proteína se demanda.

Y la demanda no ha dejado de crecer. Cada vez más personas entrenan y se suplementan. La industria alimentaria añade proteína a yogures, cereales, barritas y bebidas. Y muchas personas en tratamientos para perder peso priorizan la proteína en su alimentación.

Más demanda para una oferta que no puede crecer al mismo ritmo. En algunos momentos, el precio de la materia prima ha llegado casi a triplicarse en un solo año.

Las marcas han respondido de tres formas: subiendo precios, reduciendo el tamaño de las raciones o combinando varias fuentes de proteína.

Por eso, hoy más que nunca, compara lo que pagas por cada gramo de proteína, no el precio del bote.

¿Cómo comparo la etiqueta de dos proteínas?

Lo primero, el porcentaje de proteína.

Compáralo siempre por cada 100 gramos, nunca por ración.

La ración puede ser engañosa. Una proteína puede anunciar 35 gramos de proteína por toma y otra 25. Pero si la primera calcula sobre un cacito de 50 gramos y la segunda sobre uno de 30, la segunda es la que tiene más proteína.

Para ser justos, compara también sabores iguales o lo más parecidos posible. Entre una vainilla y un chocolate puede haber entre 6 y 7 gramos de diferencia, porque el cacao reduce considerablemente el porcentaje de proteína.

Como referencia, una concentrada (whey) tiene entre 70 y 80 gramos de proteína por cada 100. Una aislada (isolate), entre 82 y 90.

Después, mira la grasa y el azúcar. Y míralos juntos.

En una proteína, lo que no es proteína cumple una función: el azúcar aporta dulzor y la grasa aporta cremosidad. Cuando una marca reduce uno, el batido pierde sabor o textura, y lo habitual es compensarlo subiendo el otro.

Por eso, una proteína que presume de “0 % azúcar” puede llevar más grasa. Y una que presume de “0 % grasa”, más azúcar.

No te quedes con el reclamo del frontal. Compara los dos valores a la vez.

¿Cómo sé si una proteína es de calidad?

Dale la vuelta al bote.

El frontal está pensado para vender. La lista de ingredientes, para informar.

Una buena proteína no necesita mucho: la proteína, un aroma, un edulcorante y, como mucho, un emulsionante para que se disuelva bien. Entre cinco y ocho ingredientes son suficientes para conseguir un batido con buen sabor, buena textura y un dulzor agradable.

Cuando la lista se alarga, conviene preguntarse por qué.

A menudo, la respuesta está en los aminoácidos añadidos, como la glicina o la taurina. Son baratos y, en el análisis de la etiqueta, cuentan como proteína. El porcentaje del frontal sube, pero la proteína que realmente procede del suero de la leche es menor de lo que parece.

Si ves aminoácidos sueltos en la lista de ingredientes, compara con calma. Puede que estés pagando más por menos proteína.

¿Es malo que una proteína mezcle varias fuentes?

No necesariamente. Pero exige leer con más atención.

Hasta hace poco, lo habitual era que una proteína concentrada contuviera solo concentrado de suero, y una aislada, solo aislado. Una única fuente, fácil de evaluar.

Hoy, cada vez más fórmulas combinan varias: concentrado y aislado de suero, caseína, proteína de leche o incluso proteínas vegetales.

Lejos de ser lo ideal, es una necesidad del mercado, después de la enorme subida de precio que ha sufrido la proteína de suero en los últimos años.

Por eso, acostúmbrate a verlo cada vez más en los lineales de las tiendas, también en la nuestra.

Lo que cambia es el análisis. Con una sola fuente, basta con conocer ese ingrediente. Con cuatro, hay que saber qué aporta cada una y si el conjunto sigue mereciendo lo que cuesta.

Si tienes dudas con una etiqueta concreta, escríbenos y la revisamos contigo.

¿Qué es una proteína “clear”?

Casi siempre es una proteína aislada (isolate) que pasa por un proceso adicional de filtración.

Ese proceso le quita la textura, el sabor y el color lácteos que tienen el resto de proteínas.

El resultado se parece más a un refresco que a un batido.

Aunque también proviene de la leche.

Es una muy buena opción si no te gustan los batidos lácteos o buscas algo más ligero y refrescante, sobre todo en verano o después de entrenar.

Se toma solo con agua fría. Al agitarla hace algo de espuma, así que conviene dejarla reposar un minuto antes de beber.

A cambio, suele ser más cara por gramo de proteína que una aislada convencional.

¿Puedo cocinar con proteína?

Sí.

El calor cambia la estructura de la proteína, igual que ocurre al cocinar un huevo. Pero no destruye los aminoácidos, que es lo que tu cuerpo aprovecha. Su valor nutricional se mantiene prácticamente intacto.

Aun así, nuestra forma favorita de tomarla sigue siendo en batido: es más rápido, más sencillo y no altera su sabor ni su textura.

Si te apetece cocinar con ella, tres consejos:

  • En tortitas o bizcochos, no sustituyas toda la harina. La proteína reseca la masa; mejor mezclarla con harina de avena o de arroz.
  • En avena o cremas calientes, añádela al final, fuera del fuego, para evitar grumos.
  • Elige sabores suaves, como vainilla o neutro. Se integran mejor en cualquier receta.
Creatina
¿Cuánta creatina tomar?

Si comparas varios botes, verás la misma cifra en casi todos.

3 gramos al día.

Tiene lógica pensar que es la dosis para todo el mundo.

Pero ese número tiene mucho más que ver con la normativa europea que con tus necesidades.

¿Cómo va a ser la misma cantidad para una persona de 50 kilos que para otra de 95?

En The Protein House usamos una referencia sencilla: entre 0,7 y 1 gramo por cada 10 kilos de peso corporal al día.

Una persona de 50 kilos, entre 3,5 y 5 gramos.
Una de 80 kilos, entre 6 y 8.

Te lo explicamos a fondo aquí: ¿Por qué casi todos los botes de creatina recomiendan 3 gramos?

¿Hace falta hacer fase de carga?

No es necesario.

La fase de carga consiste en tomar una cantidad mucho mayor de creatina durante los primeros días. Así se rellenan en pocos días, en lugar de semanas, los depósitos de fosfocreatina.

Puede tener utilidad en casos concretos.

Sin embargo, casi nunca la recomendamos.

En algunas personas, esa cantidad extra provoca malestar gastrointestinal. Y con una toma diaria los depósitos se completan igualmente, solo que en unas semanas.

Por eso recomendamos una toma diaria ajustada a tu peso: entre 0,7 y 1 gramo por cada 10 kilos de peso corporal.

Si es la primera vez que tomas creatina, divide la dosis en dos tomas durante los tres primeros días. Tu organismo la asimilará de forma más progresiva.

¿Cuándo es mejor tomar la creatina?

No hay un único momento.

La creatina funciona por acumulación. No tiene un efecto inmediato después de cada toma.

Por eso, lo más importante es tomarla a diario.

Y la mejor forma de conseguirlo es integrarla en tu rutina: con el desayuno, en la cena o junto a tu batido de proteína.

Elige el momento que puedas mantener todos los días.

¿Qué formatos tenéis y cuál recomendáis?

Disponemos de seis formatos. Este es nuestro orden de recomendación:

  1. En polvo. Un solo ingrediente: creatina. Es el formato que menos procesos necesita, el más estudiado, el más económico y el que permite ajustar la dosis a tu peso corporal.
  2. En polvo con sabor. Mantiene todas las ventajas del polvo, pero ya no es un solo ingrediente: incorpora saborizantes y edulcorantes. Es la mejor alternativa si la creatina sola te resulta difícil de tomar.
  3. En cápsulas. La creatina no se altera; solo se envasa en una cápsula. Es cómoda y no tiene sabor, pero necesitas varias cápsulas para alcanzar tu dosis y resulta más cara por toma.
  4. En caramelos. Creatina prensada en formato masticable. Muy práctica para llevar contigo, aunque con más ingredientes añadidos y un precio por toma más alto.
  5. Efervescente. Se disuelve con facilidad, pero incorpora más ingredientes y no ha demostrado ninguna ventaja frente al polvo.
  6. En gominolas. Es el formato con más procesos: su fabricación expone la creatina al calor y la humedad, lo que hace más difícil garantizar la dosis. Por eso ocupan el último puesto de nuestra lista.

Cuanto más sencillo es el formato, más fácil es saber exactamente lo que estás tomando.

Me cuesta tomar la creatina en polvo. ¿Cómo puedo tomarla?

El formato en polvo es el que más recomendamos, por varios motivos:

  • Es el más estudiado.
  • Es el más económico.
  • Es el que menos procesos necesita.
  • Permite ajustar la dosis a tu peso corporal.

Pero no a todo el mundo le resulta agradable tomarla sola con agua. Para esos casos, te proponemos seis formas de incluirla en tu día:

  1. En un zumo de naranja pequeño.
  2. En un yogur.
  3. En un batido de frutas o smoothie.
  4. En tu batido de proteína.
  5. En la crema de arroz o la avena del desayuno.
  6. En el café, si tienes buena tolerancia digestiva.

Y si ninguna te funciona, tienes otras opciones: cápsulas, masticables o gominolas.

¿Monohidrato o Creapure®: cuál recomendáis?

La respuesta habitual es Creapure®.

La nuestra no siempre.

Creapure® tiene algo muy valioso: la trazabilidad y el control sobre su producto. Realizan revisiones aleatorias a las marcas para comprobar que cada bote contiene exclusivamente Creapure® en la proporción adecuada. Y someten su creatina a pruebas que garantizan una pureza superior al 99 %.

Hace unos años, esa garantía marcaba una gran diferencia. Era más fácil encontrar creatinas mezcladas con otros compuestos o con impurezas derivadas de su origen o su fabricación.

Hoy los procesos están mucho más perfeccionados.

Una creatina monohidrato fabricada en un laboratorio reconocido, y con controles detrás, puede ofrecer una pureza prácticamente igual. Con menos marketing y un precio mucho más competitivo.

Si buscas la máxima garantía, Creapure® te la da pagando algo más.

Pero una creatina monohidrato también puede demostrar su calidad: con un análisis publicado de cada lote y fabricada bajo certificaciones como GMP o ISO.

Si la tuya lo cumple, no hace falta pagar más por el sello.

¿Hay que descansar de la creatina?

No es necesario.

Es uno de los suplementos más estudiados, y la evidencia científica no respalda la necesidad de hacer pausas en su consumo.

Si entrenas de forma regular y notas un mejor rendimiento con ella, nuestra recomendación es que sigas tomándola.

Solo tiene sentido dejarla si vas a interrumpir tu actividad física durante un periodo largo.

Aunque, en ese caso, lo que recomendamos es que los descansos del entrenamiento estén programados y no superen los 15 días.

¿La creatina retiene líquidos?

Sí, y conviene entender dónde.

La creatina se almacena en el músculo y arrastra agua con ella. Esa agua se queda dentro de la fibra muscular, no bajo la piel.

Por eso no produce el aspecto hinchado que solemos asociar a la retención de líquidos.

Lo que sí puedes notar es un ligero aumento de peso durante las primeras semanas, sobre todo si haces fase de carga.

No es grasa. Es agua dentro del músculo.

Y si en algún momento dejas de tomarla, esa agua se pierde de forma progresiva.

¿La creatina daña los riñones?

En personas sanas, no.

Los estudios realizados no han encontrado daño renal con las dosis recomendadas. Por eso, en la mayoría de los casos, la creatina no requiere supervisión médica para empezar a tomarla.

Si tienes alguna patología, y especialmente una patología renal, consúltalo antes con tu médico. En estos casos no está suficientemente demostrado que no pueda empeorar la situación.

Un último detalle: la creatina puede elevar ligeramente los niveles de creatinina en sangre sin que exista ningún daño. Si vas a hacerte una analítica, díselo a tu médico.